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El Cortometraje: Campo de juego y experimentación

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Autor: 
Annemarie Meier
El Cortometraje: Campo de juego y experimentación
Su radito, Celso García

El tema del cortometraje presenta dificultades desde su definición. ¿Qué es un cortometraje? ¿Sería posible que este amplísimo grupo de películas que fue tan importante para la historia y el desarrollo del cine se definieran tan sólo por su duración? ¿Cuando decimos cortometraje nos referimos a filmes de ficción o incluimos el documental, la animación, el cine documental, el cine digital y el videoarte? En el capítulo Acerca del lenguaje del cortometraje que se incluye en la publicación Sprache des Kurzfilms (El lenguaje del cortometraje) dedicado a los 25 años de las Jornadas de Cortometraje Oberhausen, el alemán Hilmar Hoffman distingue entre cortometraje documental, cortometraje de ficción, filme experimental y animación. El autor que cuenta con una amplia experiencia tanto teórica como práctica en el campo del cortometraje señala que existen dos tendencias básicas, Por un lado encontramos cortometrajes que se caracterizan por una estructura dramática que sigue la estructura clásica del largometraje. A este grupo de filmes los bautiza como ficción breve (Kurzer Spielfilm) mientras que existe otro grupo en el que el autor detecta las características, un lenguaje y un desarrollo autónomo e independiente que se aleja e incluso contrapone a las convenciones narrativas. A este grupo le llama cortometraje de ficción (Kurz-Spielfilm). Por otro lado, en su artículo La vida en breve. Notas sobre el cortometraje mexicano publicado por Dicine, Nelson Carro señala el parentesco del cortometraje con el cuento: “Y esta relación esbozada entre cortometraje y cuento no es nada gratuita, porque el cortometraje de ficción, como el cuento, necesita de un rigor y una concentración extremos, no permite la menor distracción ni el mínimo exceso. Una imagen o una palabra de más o de menos, pueden hacer tambalear y derrumbar toda la estructura”. En los últimos años, la comparación del corto con el cuento se coloca más bien en el terreno del mini relato. De hecho el cortometraje forma ya parte de las reuniones y confesos dedicados al análisis del mini relato.

ACERCA DE LOS GÉNEROS

Como antecedente de la ficción breve Hoffmann cita The great train robbery realizada en 1903 por Edwin S. Porter. Según el autor el filme anticiparía la estructura dramática del largometraje del que sólo se distingue por su duración. En cuanto al cortometraje de ficción Hoffman propone buscar las formas alternativas más bien en los géneros literarios y periodísticos que el cine comparte con el lenguaje escrito. Según él podrían considerase como géneros del corto: el ensayo, el cuento corto, la anécdota, la parábola, el panfleto, el aforismo, el editorial, el folletín, la farsa, el sketch, así como ciertas formas de la poesía. Creo que lo afirmado por Hoffmann es válido, sin embargo, existen muchos géneros orales, escritos, dibujados e incluso fotografiados que habría que incluir, como, por ejemplo, el dicho y el chiste. Existe un gran número de cortometrajes que pueden ser resumidos en un chiste o un dicho del habla popular. Como discursos y géneros visuales me parece que la caricatura, la historieta y la fotonovela también pueden servir de referencias para encontrar posibles antecedentes,”parientes” o géneros del cortometraje.

Por razones poco transparentes el cortometraje ha recibido poca atención por parte de los teóricos del cine. Sólo entre los estudiosos del cine experimental, de vanguardia o del videoarte he encontrado propuestas analíticas y genéricas. Hasta últimamente surgen nuevos autores que proponen descripciones y clasificaciones específicas y que no comparan ni definen el corto por los géneros y estilos del largometraje sino por sus múltiples posibilidades narrativas y estéticas. Saara Cantell en su artículo Poetry on screen or visualised jokes? An approach to the genres of short fiction films propone cinco categorías básicas: El cortometraje como poema; el cortometraje metafórico: el cortometraje como chiste (o anécdota); el cortometraje como comercial; el zen de la realización del cortometraje. Los tres primeros grupos no causan problema. Como cortometraje “comercial” la autora designa aquellos cortos que concientemente utilizan la estética visual de la publicidad televisiva. En cuanto al cortometraje inspirado en la filosofía y el arte oriental zen, Saara Cantell cita un gran número de cortometrajes que se centran en la descripción del espacio como lugar espiritual y de meditación.

Otro autor que se interesa en las características del cortometraje es Richard Raskin quien rechaza categóricamente toda comparación del cortometraje con géneros literarios, descripciones lingüísticas o estilísticas. En su artículo Five Parameters for Story Design in the Short Fiction Film reconoce cinco categorías de cortometrajes según sus especificidades dramáticas como: el juego con la casualidad y la decisión; la consistencia y la sorpresa; la imagen y el sonido; personajes y objetos; la sencillez y la profundidad.

En cuanto a los medios estilísticos y narrativos con los que narra el cortometraje, Hilmar Hoffmann cita elementos de lo grotesco, la parodia, la sátira, la comedia y el burlesque, el humor negro y el absurdo, elementos que desarrollaron en el cortometraje sus propias formas visuales y se cristalizaron en categorías fílmicas relevantes.

Es interesante constatar que la clasificación que propone Hoffmann para el cortometraje de ficción también se puede extender al documental, la animación y el filme experimental. Obviamente no hay que tomar las categorías ni al pie de la letra ni como clasificación definitoria sino más bien como categorías dialécticas en constante flujo e hibridación.

ACERCA DE LAS CARACTERÍSTICAS

La economía de medios que caracteriza al cortometraje lleva a una densificación y abstracción en la que importa más mostrar las condiciones espirituales, ideológicas y sociales de una época que narrar una historia que nos remite a la realidad y sus anécdotas. Al reducirse a detalles, observar un conflicto, hacer un retrato psicológico o describir una situación clave, el cortometraje es capaz de representar de forma significativa y simbólica un fragmento de realidad sin necesidad de extenderse en antecedentes, recurrir a las explicaciones y construir la verosimilitud que tanto reclama el espectador del largometraje.

Los cortos de realizadores como Charles Chaplin, Román Polanski, Pierre Étaix, Michail Bogin y Jan Némec son ejemplos de cómo es posible mostrar y no narrar una historia. De esta manera un gran número de cortometrajes prescinde del diálogo. En su lugar se confía en la eficiencia y expresividad de la imagen y el sonido y se construye el suspenso a través del montaje. Lo que Chaplin logró a través de los gestos y la coreografía frente a la cámara, en el cortometraje de hoy se construye más bien mediante las técnicas del montaje. Esta manera visual de interpretar el mundo tiende un puente entre el cortometraje y las artes plásticas de manera que no sorprende que hay movimientos plásticos como el expresionismo y el surrealismo que no sólo se siguen reflejando en él sino que han encontrado un verdadero campo de juego en la expresión fílmica breve.

El acento que el cortometraje pone sobre el lenguaje visual también nos remite a los inicios del cine, cuando el cine silente, como dice la voz popular,”no había aprendido a hablar”. Las breves escenas de la vida cotidiana que captaron los hermanos Lumiere concentran la vida de los obreros a la imagen de la salida de una fábrica y la vida en familia a la escena de la comida de un bebé. Pero también crean con La Entrada del tren a la Estación de Ciotat “el primer filme de horror”, según afirma con humor el realizador francés Bertrand Tavernier en su introducción al DVD de cortos de Lumiere.

La historia del cortometraje nos enseña por un lado que las fronteras entre documental y ficción son transparentes y flexibles y que el diálogo es tan sólo un elemento narrativo más del que muchos cortos prescinden por completo. Tampoco es casualidad que muchos cortometrajes hacen un aporte al meta cine, se refieren y rinden homenaje a épocas, géneros y tendencias del cine de otros tiempos y culturas. En Entr’acte realizada en 1924 para ser exhibida en el intermedio del ballet dadaísta Relâche, René Clair, por ejemplo, pretendió realizar un ejercicio de estilo y rendir homenaje a los pioneros de la comedia fílmica como Méliès, los hermanos Lumiere en L’arroseur arrosé y los cómicos norteamericanos. También entre los cortometrajes de los últimos años podemos encontrar una infinidad de homenajes e Inter textos. Veit Helmer utiliza en su filme Surprise (1995) la técnica del coloreado a mano que caracterizaba el cine alemán del expresionismo. El corto mexicano, ganador del festival de Cannes, De mesmer con amor o té para dos de Alejandro Lubezki rinde dos claros homenajes al cine francés, uno a Atlantic City (1980) de Louis Malle y el otro a Monsieur Hire (1989) de Patrice Leconte.

Pienso que es más importante y fructífero hablar de las características del cortometraje que proponer un nuevo catálogo de géneros. El campo del cortometraje es tan dinámico y juguetón que toda clasificación queda corta y tiene que reformularse y completarse con una infinidad de comentarios a la hibridación y la experimentación visual, sonora, narrativa y estética. ¿Cómo clasificar a un corto como De raíz de Carlos Carrera que respira poesía y se convierte en metáfora? ¿Qué decir de Su radito de Celso García que trabaja la tensión entre la imagen y el sonido para, de paso, rendirle homenaje a la radio?
¿Por qué habría que encontrarle un género a El otro sueño americano de Enrique Arroyo que capta en un plano secuencia el horror de una frontera violenta y mantiene al espectador al borde de un ataque de nervios? Lo que sí vale la pena es reflexionar y trabajar sobre las infinitas posibilidades narrativas y estéticas del cortometraje. Porque en efecto: Para los que lo realizan, gozan y analizan es un campo de juego y experimentación enormemente dinámico e innovador.

Bibliografía

Hoffmann, Hilmar, Sprache des Kurzfilms (Lenguaje del cortometraje), ed. Ferdinand Schöningh, Paderborn, 1981
Carro, Nelson, La vida en breve. Notas sobre el cortometraje mexicano en
Dicine, número 57, México
Saara Cantell, Poetry on screen or visualised jokes? En P.O.V. No 18, Storytelling
Richard Raskin, Five Parameters for Story design in the Short Fiction Film,
P.O.V.NO.5 - On the Art of the Short Fiction Film

Annemarie Meier nace en Zürich, Suiza donde estudia pedagogía. Llega a México en 1971 para integrarse como docente al Goethe-Institut de Guadalajara. Es miembro fundador del cineclub Cine y Crítica A.C. y cofundadora del CIEC (Centro de Investigación y Enseñanza Cinematográficas) de la Universidad de Guadalajara y de la Muestra de cine mexicano en Guadalajara. Actualmente es docente de Análisis Cinematográfico y Guión en el ITESO (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente). Colabora semanalmente como crítica de cine en la XEJB (Sistema de Radio y Televisión Jalisciense) y como columnista de cine en el diario Público de Guadalajara. Ha publicado artículos en diversas revistas especializadas.

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